/La Trastienda : febrero 2012 La Trastienda : febrero 2012
Steve Jobs, 1955 - 2011

" Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición."

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Por qué no puedo regar mis plantas?

Una historia real

Simbólicamente; no puede ser de otra forma


Javier se levanto esa mañana triste, era el ultimo día que pasaría en ese piso de alquiler. El casero le había comunicado que debía abandonar la casa ya que había encontrado a otro inquilino. Según él, por una serie de necesidades; le comentó que la persona que ocuparía aquel lugar era más joven que él.



En compensación le arrendaba otra vivienda en otra parte de la ciudad. Javier iría a vivir a una zona de la urbe mucho más árida y tosca. Se resignó, pero no lo comprendía. Los argumentos que le dio el casero, por los que tenía que irse de allí, eran incomprensibles, mediocres y fuera de toda gratitud.

Javier había pasado gran parte de su vida en ese inmueble conformado y decorado por el mismo, era su vida. Quería cada rincón, cada elemento de la vivienda; pero de lo que estaba más orgulloso era de la amplia terraza que había en aquella casa, muy amplia; una de las más grande de la zona. Y más que de la terraza, de lo que estaba más orgulloso y satisfecho era de sus plantas. Recuerda que cuando llegó por primera vez, a esa casa, estaba la terraza y en ella estaban dispuestas un escaso grupo de macetas.

A Javier lo que mejor se le ha dado siempre era el cuidado de las mismas, por lo tanto se animó, y dijo: la terraza es amplia, las pocas plantas que hay están mal cuidadas. Esto hay que cambiarlo. Y empezó a ello con ilusión. A partir de ese momento pasaría muchas horas en ese piso de alquiler configurándolo a su forma, y sobre todo al cuidado de las plantas. La liturgia de Javier que empleaba con las plantas daba sus frutos. Las que estaban empezaron a estar más erguidas, más bellas, a algunas ya le salían flores.

Cada mes que pasaba, en la terraza, habitaban nuevas plantas, unas pequeñas, otras grandes y de todos los tipos; año tras año, aquello era un jardín admirable. El decía que el secreto de aquello era el cariño que depositaba en cada planta. Cada una de ellas tenía su riego justo, unas necesitaban más agua que otras, a cada una lo suyo. Incluso hablaba con ellas; señalaba, que estaban necesitadas de relación. El conocía a todas las plantas y ellas le conocían a él. Adquirió con los años, como es natural, una importante experiencia, un tesoro.

El casero era consciente de que aquella vivienda, por su terraza llena de plantas y flores, era la más reconocida del barrio, y se había revalorizado, y sin decírselo a Javier, se sentía satisfecho, por qué al fin y al acabo la casa era de su propiedad. Nunca le dijo nada. Javier también sabía que el casero estaba orgulloso, pero como conocía al casero, entendía perfectamente que no le dijera nada. Convivió con ello.

Después de muchos años llegó el día de la marcha. Le presentaron al nuevo inquilino, más joven. Lo fácil hubiera sido marcharse sin más, pero Javier, responsable del trabajo que había hecho, y preocupado por “sus plantas”, le enseñó al nuevo habitante como debía de cuidar a cada una de ellas. Como hablaba con ellas, Javier le presentó a todas al que sería su nuevo cuidador. Era lo correcto.

Javier lleva ya tiempo viviendo en un nuevo piso, el que le había facilitado el casero, también con terraza y con plantas muy diferentes a las que el había tenido. Pero ya no tiene las mismas fuerzas y ganas, que cuando era más joven; pero aún así intenta rehabilitar su nuevo jardín.

En unos pocos años Javier tendrá un piso en propiedad, por fin ya no dependerá de nadie. Y nunca más tendrá que desprenderse de sus jardines... de su vida.


By friend JIM