/La Trastienda : noviembre 2012 La Trastienda : noviembre 2012
Steve Jobs, 1955 - 2011

" Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición."

martes, 6 de noviembre de 2012

DISCURSO DE DESPEDIDA DEL PRESIDENTE DE COCA COLA



Cuando llegamos a un punto o momento de la vida, nos paramos unos segundos, otros horas, otros días, otros semanas... el caso es que llega nuestro momento de reflexión o meditación, dejando detrás de ti ciertas cosas, que ahora no hubieras hecho. Lo hecho, hecho está, no hay que darle vueltas. La parada es obligatoria y la reflexión imperativa. El siguiente texto o discurso del Presidente de Coca-Cola, una bebida nostálgica, pero sin embargo muy innovadora, nos ayuda a pensar y meditar en la parada en boxes que nos exige la vida.

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El discurso más corto... por Bryan Dyson. Lo dijo al dejar el cargo de Presidente de Coca Cola. "Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire". Estas son: Tu Trabajo, - Tu Familia, - Tu Salud, -Tus Amigos, y - Tu Vida Espiritual, y tú las mantienes todas éstas en aire.

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada y encluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo...crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué?. Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡por eso ámala !.

Vive intensamente y recuerda: Antes de hablar...¡Escucha ! Antes de escribir... ¡Piensa ! Antes de criticar...¡Examina ! Antes de herir...¡Siente ! Antes de orar ¡Perdona ! Antes de gastar... ¡Gana ! Antes de rendirte ¡Intenta !

ANTES DE MORIR...¡¡ VIVE !!



jueves, 1 de noviembre de 2012

Protección Social en España

La Protección Social Española en el devenir de los años 

El Mutualismo





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Otro enlace relacionado con este artículo en este Blog

http://elblogdekikeroman.blogspot.com.es/2012/08/que-son-las-mutuas-de-accidentes-de.html





Las Cofradías

Los principios históricos de lo que son las Mutuas de Accidentes, aparecen como una estructura de organización incipiente: Las cofradías. Las cofradías son herederas de un gran espíritu fraternal que se inspiraba en las Asociaciones de trabajadores del antiguo imperio romano. Estas tienen su aparición en España en el siglo XII. Se saben que existían las de Sastres de Betanzos, Mercaderes de Atienza, Zapateros de Barcelona y Recueros de Soria. La de más antigüedad es la de Santa Cristina de Tudela. La constitución de estas se encaminan a proteger a sus miembros, socios en caso de muerte, enfermedad, invalidez y como no en la vejez. Ya se pensaba en ello. Las Cofradías se dividían en dos tipos: las Generales y las Gremiales o cerradas, lo que pasa a denominarse “Cofradía Gremio”. En las Cofradías no existían cuotas fijas y prestaciones. Lo que se percibía por el enfermo o en su caso, familiares del fallecido era un auxilio social que dependía de los fondos con los que se contaba en aquel momento. Las prestaciones sociales que existían en aquel momento eran las siguientes: 1) Auxilio por Muerte. Se determinaba pagar los gastos del sepelio y velar al cadáver. 2) Auxilio por enfermedad, que incluía las siguientes modalidades: a) Subsidio indeterminado en dinero. Se concedía a los cofrades enfermos, según dictaba el “diputado de enfermos” (Cofradía de San Eloy de Herreros y Plateros, de Villafranca – 1.338). b) La Asistencia médico-farmacéutica. Ciertas Cofradías, como la de Vera-Cruz de Játiva (1.381) y la de los Carpinteros de Ribera de Barcelona (1.392) daban la asistencia gratuita por medio de médicos y boticarios que pertenecían a la Cofradía. c) Asistencia en el hospital propio de la Cofradía. Proceso muy frecuente en Andalucía y Navarra. d) Protección por invalidez o vejez. En ciertos casos se extendía la protección a la vejez o invalidez en forma de limosna. 

 La Hermandad de Socorro


La Hermandad de Socorro es una forma de asociación que nace con posterioridad superando a las Cofradías. Se establece como una auténtica sociedad mutua, que funcionaban con excelente sentido común qué, aún hoy podrían seguir siendo validos. Se diferenciaban de la Cofradías por su espíritu caritativo y religioso. Se constituyeron a la sombra de Parroquias y Conventos. Tenían dos tipos de formaciones: la de socorro general y la profesional o gremial. Había una cotización de entrada, se determinaba en un buen montante, y unas cuotas, ya normales, que se abonaban por semanas, meses, o años. Estas cuotas se contemplaba entre los 4 y 6 reales mensuales. En algunas ordenanzas se preveía la posibilidad de derramas en el caso de que las asistencias a los enfermos superaran los fondos de la Hermandad. En el caso de las Hermandades, lo que percibían los asociados eran perfectas y autenticas prestaciones, muy definidas que se conformaban como un derecho adquirido por consecuencia del pago de unas cuotas. A continuación se definen las prestaciones más habituales. 1) En casos de fallecimiento: auxilios económicos y gastos de sepelio. 2) En caso de enfermedad: a) Subsidio único y determinado en dinero. Lo más habitual fue un subsidio diario dentro de ciertos plazos. b) Asistencia médico-farmacéutica. Se ofrece el servicio gratuito por medio de médicos y boticarios adscritos a la Hermandad, en caso de parto y el normal de enfermedad. En Madrid pasan de un centenar las Hermandades de las que se tienen constancia en el siglo XVIII. El 80 por ciento de la población obrera madrileña se encontraba asegurada frente a los riesgos que proporciona la vida. El panorama era análogo en otras poblaciones. 



Los Montepíos


A mediados del siglo XVIII aparecen los Montepíos como órganos de previsión. Se crearon para reemplazar a las Cofradías Gremiales y no teniendo, como ellas, el fondo religioso o confesional, y por influencia del espíritu de la época. Sus fundamentos eran filantrópicos y con alta indiferencia religiosa. El Enciclopedismo fue lo que inspiró el contenido ideológico de los Montepíos. Estos centraron la atención en los problemas de supervivencia, vejez e invalidez. La supervivencia fue atendida como causa principal. Se olvidaron del riesgo de enfermedad y muerte. Eran sociedades de socorros mutuos. Se percibían unas cuotas periódicas, que habilitaba al derecho de una pensión vitalicia para las viudas y huérfanos dentro de un condicionado. La iniciativa de su creación se debe al Marqués de Esquilache. Los Montepíos recibieron una aportación económica inicial por parte de la Corona. Se creó el Montepío Militar (año 1.761), el de los Ministerios (año 1.763), el de las Reales Oficinas (año 1.764). Más tarde proliferaron otros de carácter privado. Se puede decir que a finales del siglo XVIII, toda profesión de tipo liberal, tuvo su Montepío.



 Como se modifica el sistema de previsión en el siglo XIX

Cuando comenzó el siglo XIX, España vive hechos de gran relevancia, que ponen al borde de la desaparición a numerosas instituciones, sistemas políticos e ideológicos. Esta circunstancia queda fundamentada por la Revolución Francesa y de sus efectos que afectaba a Europa. España no estaba ausente de estos hechos y por lo tanto perjudicaron a amplios sectores de la vida española, como por ejemplo a las instituciones de previsión. La Desamortización obligó a la venta de todos los bienes a las Cofradías, Hermandades y Montepíos. La Guerra de la Independencia también influyo notablemente al colapsarse la normalidad de la vida. La disolución de los gremios fue dispuesta por Decreto de las Cortes de Cádiz en 1.813. Esta disolución afectó a las Cofradías y Hermandades. 

Hubo una época de vacío en materia de protección. Sobre el año 1852 se abre una nueva etapa de un amplio desarrollo industrial. Nacen empresas industriales, mineras y eléctricas y unas nuevas formulas de previsión comienzan a crearse. Se genera la clase obrera que comenzará a tomar conciencia de su situación y crearan movimientos de obreros que a la larga generaría problemas y tensiones sociales. 


El problema o los problemas con los trabajadores van subiendo y empiezan a preocupar a la clase política, de ello se derivan diversas medidas legislativas cuya primera manifestación se produce con la promulgación de la Ley Benot, de 24 de Julio de 1.873 sobre el trabajo de los niños. Transcurrirían algunos años más hasta que se hicieran tangibles medidas concretas en materia de previsión. El día 5 de Diciembre de 1.883, se crea una Comisión que se dedicaría al estudio de todas las materias y cuestiones que interesan para la mejora y bienestar de los trabajadores o clase obrera, tanto la agrícola como la industrial. Se establece un extenso cuestionario que contenía 33 epígrafes, y en cada uno de ellos un variado número de preguntas dirigidas a la cuestión social. Una de las preguntas iba dirigida y se refería a las Sociedades de Seguros Mutuos requiriendo el número de las mismas, de los asociados, cantidades dadas al año a los enfermos, ancianos, viudas, etc. Se constituyeron Comisiones en cada provincia y en localidades importantes de las mismas. En estas Comisiones tenían representación todas las fuerzas Sociales incluyendo a los obreros. Las Comisiones elevarían una memoria resumen a la Comisión Central. La Comisión principal se reorganizó el 13 de marzo de 1.890 pasando a titularse Comisión de Reformas Sociales. 

Eduardo Dato

Esta fue el punto de partida de toda la reforma social española. La Comisión estaba ubicada o dependía del Ministerio de la Gobernación hasta el año 1903 en el que se transformó en el Instituto de Reformas Sociales favoreciendo la acción social en beneficio de la mejora y bienestar de las clases obreras. 

Eduardo Dato fue Subsecretario del Ministerio de la Gobernación y titular más tarde de este mismo Ministerio. Fue Alcalde de Madrid y Presidente del Consejo de Ministros. Llego a ocupar también la Presidencia del Instituto Nacional de Previsión creado en Febrero de 1908. Fue un hombre muy culto, sensible, un abogado ejemplar y sobre todo disponía de una gran calidad Humana. Su obra más interesante de cara a la protección social fue sin duda el refrendo de la primera Ley de Accidentes del Trabajo, de 30 de Enero de 1.900, denominada desde entonces como la “Ley Dato”. Esta ley constituye la primera medida legislativa que resolvía el problema de la indemnización a los trabajadores que se accidentaran en el trabajo. La protección de la vida del trabajador cabeza de familia, o su sustitución económica fueron las dos preocupaciones fundamentales de la Ley. Es pues evidente que la ejemplar trascendencia de la disposición de 1900 se abriría en nuestro país una inmensa parcela para la previsión de los españoles, irrumpiendo en ella las Mutuas de empresarios. 



Siglo XX

En 1.900 se funda la primera Mutua de Accidentes de Trabajo, La Previsora, y seguidamente, hasta 16 más en los primeros diez años. Después de la ley Dato de 1.900 se instaura en España una importante evolución en materia de Seguridad Social. En primer lugar, se celebra en Octubre de 1.917 la Conferencia de Madrid sobre Seguros Sociales, de la que nace la implantación de los Seguros Sociales Obligatorios por parte del Gobierno, no teniendo relación directa aún con el Seguro de Accidentes de Trabajo. Se promulga la Ley del 10 de Enero de 1.922, conocida como la Ley Matos, que venía a sustituir a la primera Ley de Accidentes de Trabajo. Una de las aportaciones más importante de esta Ley fue introducir la imprudencia profesional entre los riesgos a que llegaba la responsabilidad del patrono, y se estableció asimismo, el Fondo de Garantía, para que en los casos de insolvencia de la empresa no pudiera faltar la indemnización al obrero. En 1.926 esta Ley y su Reglamento se añadieron al Código del Trabajo. Todo patrono tenía por lo tanto la obligatoriedad de estar asegurado, contra el riesgo de accidente laboral, y que derivado de este produjera a sus obreros la muerte o incapacidad permanente, en una Mutualidad Patronal o en una compañía de Seguros, debidamente constituidas y aceptada por el Ministerio de Trabajo. Llegó para desgracia de nuestro país la Guerra Civil. 

El Fuero del Trabajo de 1.938 anunciaba 16 declaraciones de principios, varias de ellas hablaban sobre la protección al obrero frente al accidente laboral. Se podía considerar, por tanto como una Ley de Bases. La Ley de 22 de Diciembre de 1.955 implantó importantes innovaciones referidas al régimen de seguridad. Con esta Ley llega una fecha histórica de la Legislación del Accidente de Trabajo: el Reglamento publicado por decreto de 22 de Junio de 1.956, que destacó en el proceso de perfeccionamiento de la estructura aseguradora de carácter obligatorio. La Ley de 22 de Diciembre de 1.955 entra en un sistema reparador en donde se enfatiza que los criterios valorativos son más humanos que económicos. La Mutuas de Accidentes de Trabajo tuvieron que adaptarse a la nueva legislación. En aquella época ya era importante el número de clínicas que trabajaban en paralelo con el régimen estatal. Un nuevo espíritu en pro de la Prevención nació de las inquietudes que manejaban las Mutuas Patronales. Habría que destacar la constitución, en 2 de Junio de 1.960, la Asociación para la Prevención de Accidentes (APA). 


Seguridad Social, un termino acuñado en Estados Unidos en 1.935. La Seguridad Social se propone proteger al individuo. Sobre este concepto se promulga la Ley de Bases de la Seguridad Social de 28 de Diciembre de 1.963. El fin de esta tiene como esencia determinar un sentido unitario en el campo de la previsión española, aparte de buscar ideas innovadoras y la necesaria ampliación del catálogo de prestaciones. Esta ley incluiría la cobertura de accidentes de trabajo en el sistema público, hasta el momento obligatoria pero con una gestión totalmente privada. Se pretendía que ningún ente que buscase lucro mercantil pudiera participar de su gestión. Por lo tanto sentaría el principio de que las Compañías de Seguros mercantiles, cesaran en la práctica del obligatorio Seguro de Accidentes de Trabajo. Así lo dispuso la Disposición Transitoria 5ª del Texto Articulado de la Ley.... Y hasta aquí, de momento, hemos llegado... 

Continuará...