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" Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición."

viernes, 6 de diciembre de 2013

La influencia de la "nicotina" en los sentimientos, emociones y el estado de ánimo...





La influencia de la "nicotina" en
los sentimientos, emociones y el estado de ánimo
y cómo superar la "adicción" según
la "Teoría Emocional".


Dr. Santiago González Gil 
Especialista en Medicina del Trabajo
Especialista en Radiodiagnóstico
Especialista en Patología Psicosomática por la U.C.M.
Magister en Práctica Psiquiátrica por la U.C.M.



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El cigarrillo influye por medio de la "nicotina" en (a) "CUERPO", (b) "MENTE" y (c) "EMOCIONES". 


(a) La influencia "CORPORAL": Es la reacción que provoca en el sistema nervioso la "nicotina", que es un alcaloide que proviene de la hoja del tabaco, planta de la familia solanácea, que cuando se calienta se desprende en forma de vapor que puede ser inhalado, llega a los alvéolos pulmonares y traspasa la membrana alveolar pasando a la sangre. Cada vez que se inhala el humo del cigarrillo en los pulmones, la "nicotina" llega al cerebro en tan sólo diez segundos y, por medio de mecanismos neurobiológicos, activa circuitos cerebrales de refuerzo con la descarga basal de neurotransmisores.

En la porción interna del cerebro existen gran cantidad de receptores nicotínicos que se accionan cuando la molécula de "nicotina" se une a ellos. El mesencéfalo es la parte donde residen los centros esenciales para garantizar la supervivencia de las especies (centro del hambre, sed, impulsos sexuales). Las zonas en las que existen una mayor densidad de receptores nicotínicos están relacionadas con el control de ciertas sensaciones, estados de ánimo, respuesta al estrés, tono emocional, sueño, relaciones sociales y sexuales, calmar el hambre, aburrimiento, depresión. Sobre estas mismas zonas actúan los opiáceos y todas las sustancias de abuso (heroína, cocaína, morfina etcétera).

El placer tiene una base bioquímica a través de la producción de sustancias químicas que llamamos neurotransmisores (dopamina, serotonina, endorfinas) que estimulan otros centros del sistema nervioso central despertando emociones, provocando y controlando diferentes estados de bienestar, relajación, optimismo y entusiasmo.

La "nicotina" influye en los circuitos de refuerzo cerebral con una descarga basal de neurotransmisores. La cinta media de Reil (junto a sus núcleos y los campos de proyección/asociación) es responsable del refuerzo positivo asociado a las drogas adictivas. La "nicotina" es a la vez una agonista y un antagonista. Tiene capacidad de provocar gradualmente alteraciones en la función cerebral en respuesta a periodos prolongados de exposición.

La "nicotina" provoca en el cerebro un refuerzo neurobiológico con una descarga neuronal básica que se percibe como una sensación de bienestar y estimula a seguir consumiéndola. Activa gradualmente circuitos cerebrales que son similares a los que utilizan los instintos específicos de supervivencia de la especie (beber, comer, búsqueda de refugio, copular), pero la gran diferencia es que las conductas específicas humanas permiten el bienestar, el placer, y la prolongación de la vida por medio de sistemas naturales y sanos, mientras que la "nicotina" sólo sirve para engañar al cerebro con un estímulo químico -ajeno totalmente a su buen funcionamiento- que lo engancha traicioneramente para que siga buscando la droga legal en la cajetilla de cigarrillos, debido a la necesidad de satisfacer su dependencia nicotínica. 

La "nicotina" desarrolla una vida propia neuroquímica que el cerebro redefine como normal y requiere su presencia en las cantidades esperadas -a este comportamiento se le llama adicción-, pero esto compite con sistemas de refuerzo de conducta normal, estimulantes fisiológicos sanos, que aportan al cerebro unos niveles de satisfacción mayores por medio de un sistema natural, sin la necesidad de la autoadministracción exógena de drogas adictivas como la "nicotina".

El consumo de "nicotina" se convierte en un estado de comportamiento que caracteriza todos los aspectos de la vida del fumador. La interrupción del consumo de la droga reactiva las vías neurológicas de refuerzo, y las reacciones fisiológicas y psicológicas que siguen, llevan al nuevo consumo de la dosis que se necesita.

(b) La influencia "MENTAL": Son las imágenes y símbolos que se asocian al estímulo neurobiológico de la "nicotina". En la época de la adolescencia nos embaucan para que empecemos a fumar y, con una propaganda de una sutileza inexorable, enlazan el cigarrillo con valores tan preciados por los adolescentes como el ansia de madurez y personalidad propia, el placer, la capacidad de seducción, el éxito sexual, el óptimo rendimiento deportivo, el liderazgo entre grupos, la cordiabilidad, la sociabilidad, la desinhibición... Todo esto diseñado para que caigamos en la adicción de la "nicotina" que nos puede enganchar de por vida. En la adolescencia se archivan en la memoria escenas de artistas famosos, deportistas que triunfan, o conquistadores que hablan de sus aventuras, todos ellos fumando en los momentos especiales. Se retratan los símbolos del amor, éxito, autoestima y poder, envueltos en el humo mágico del cigarrillo. Esos códigos se le van grabando en su cerebro y los llega a convertir en algo suyo, de tal manera que el "hecho de fumar" significa algo especial que le hace recordar escenas o personajes importantes. Se llama "refuerzo positivo" el repetir una acción que en otros momentos le ha proporcionado un bienestar.

(c) La influencia "EMOCIONAL" forma parte de la AFECTIVIDAD que se manifiesta psicológicamente por las vivencias afectivas: (1) SENTIMIENTOS (2) EMOCIONES (3) PASIONES (4) ESTADOS DE ÁNIMO (5) MOTIVACIONES (6)ILUSIONES.

1.- SENTIMIENTOS: Son los más frecuentes y forman la base de nuestra afectividad. Se diferencian cuatro tipos: (a) Sentimientos sensoriales: Están relacionados con lo que sentimos en una parte de nuestro cuerpo: cuando come algo que le gusta y nota una satisfacción al paladearlo; o tiene una contractura en la espalda, le dan un masaje y nota alivio; o el dolor inoportuno de una muela que le está mandando el mensaje de que vaya al dentista. (b) Sentimientos vitales: Se relacionan con una sensación de todo el cuerpo en su totalidad: "Me siento fenomenal". "Me encuentro a gusto". "Estoy un poco cansado". (c) Sentimientos psíquicos: Aparecen a nivel mental y están motivados por la información que recibimos de nuestro entorno. Ante ellos reaccionamos en cada momento. Si algo nos motiva, nos alegramos; si nos hace daño, nos entristecemos. (d) Sentimientos espirituales: Son los sentimientos religiosos, metafísicos, artísticos...

La "nicotina" influye en los sentimientos. Los fumadores comentan cuando hablan del cigarrillo: "Me gusta". "Me hace sentir bien". "Me relaja". "Me anima". "Me motiva". "Me alegra". "Me siento fatal sin el cigarrillo". "Estoy incómodo sin un pitillo cuando me apetece". "Me siento fenomenal". "Me encuentro a gusto". "Me quita el cansancio". "A veces el cigarrillo me ayuda a evadirme". "Me siento más creativo cuando fumo". 



2.- EMOCIONES: Son movimientos afectivos más intensos que los sentimientos y tienen una influencia psicosomática que prepara al cuerpo para la acción adaptativa. Facilitan la comunicación de los estados afectivos, regulan el comportamiento y las relaciones personales favoreciendo las interacciones sociales. La inducción a la experiencia emocional se puede realizar con la inyección de drogas u hormonas y estimulación eléctrica del cerebro. Una droga puede tener los mismos efectos que un electrodo.

Las emociones van siempre acompañadas de una reacción corporal que puede ser agradable o desagradable y están reguladas por el sistema nervioso vegetativo simpático o el parasimpático. (a) El sistema nervioso simpático es el que regula la reacción corporal que se produce en momentos de esfuerzo, tensión, competitividad, ansiedad, agresividad. Tiene como mediadores psíquicos: la adrenalina y la noradrenalina. Estas hormonas en pequeñísima cantidad revolucionan todo el cuerpo y lo preparan para enfrentarse a los problemas que se presenten. Provocan cambios fisiológicos: El corazón late deprisa para mandar más oxígeno a todas las partes del organismo. La respiración también aumenta para poder desintoxicar a las células. El metabolismo se acelera. El hígado pone en funcionamiento sus reservas. Está todo preparado al milímetro para reaccionar ante el acontecimiento que provoca la emoción. (b) El sistema nervioso parasimpático estimula el reposo y el ahorro de energía. La mediadora es la hormona acetilcolina. Su misión fundamentalmente es inhibidora sobre el funcionamiento del organismo. A veces crea un sistema defensivo tan fuerte que ante un susto la persona puede llegar a desmayarse. 

Hay unas EMOCIONES BÁSICAS de las que derivan todas las demás que son: (A) INTERÉS. (B) ALEGRÍA. (C) SORPRESA. (D) MIEDO. (E) ANSIEDAD. (F) ANGUSTIA. (G) ASCO. (H) RABIA. De la misma forma que hay unos colores básicos y de ellos derivan cientos de tonalidades diferentes, también ocurre con las emociones. Hay varias clasificaciones y todavía no se ha llegado a encontrar un acuerdo común entre la diferentes escuelas psicológicas que las defienden, pero todas demuestran la gran importancia que tienen las emociones en la evolución psicológica y en nuestra relaciones. 

Interés, Alegría y Sorpresa son emociones positivas. 

Miedo, Ansiedad, Angustia, Asco y Rabia son emociones negativas y de defensa.



(A). INTERÉS: Es la emoción más frecuente y ayuda a encontrar los caminos de las vivencias personales. Es la base de la energía mental para el aprendizaje, para desarrollar las habilidades y ser creativos. Posibilita el encontrar soluciones a los problemas cotidianos. Estimula para mejorar las condiciones de vida. 

La "nicotina" influye en los circuitos de refuerzo cerebral provocando una descarga neuronal básica y descarga basal de neurotransmisores. Aumenta la agilidad mental. Mejora el rendimiento. Ejerce un efecto positivo sobre la atención, procesamiento rápido de la información, aprendizaje y retención. Mejora la eficiencia cognitiva tanto en velocidad como en la precisión del procesamiento de la información. Ejerce un efecto positivo sobre la memoria. Posibilita un procesamiento mnemónico más eficaz.

La "nicotina" engaña al cerebro con un estímulo químico -ajeno totalmente a su buen funcionamiento-. Los mecanismos neurobiológicos del cerebro no necesitan de la "nicotina", ni de ninguna otra droga adictiva, para actuar en los circuitos de refuerzo cerebral, provocando descargas neuronales básicas y descarga basal de neurotransmisores siempre que se necesitan. Actúan en el refuerzo positivo Aumentan la agilidad mental. Mejoran el rendimiento. Ejercen un efecto positivo sobre la atención, memoria, procesamiento rápido de la información, aprendizaje y retención. Mejoran la eficiencia cognitiva, tanto en velocidad como en la precisión del procesamiento de la información. Posibilitan un procesamiento mnemónico más eficaz.

El humo del cigarrillo, con las más de 4500 sustancias tóxicas, entra en la boca y, con el tiempo, produce mal sabor (halitosis), provoca inflamación de las encías (gingivitis), colorea los dientes de un color marrón oscuro que favorece la caries, irrita la garganta (faringitis), la laringe (laringitis, cáncer de laringe); luego sigue bajando y va destruyendo los cilios que sirven de filtro en los conductos respiratorios y las agresiones continuadas se traducen en la aparición de traqueitis. Irrita los bronquios dejando sus paredes de color verde oscuro por las sustancias tóxicas; produce una mayor secreción que provoca la tos para expulsarlo. Al depositarse en los alvéolos las sustancias tóxicas e irritantes del tabaco llega un momento que no se ventila bien y los pulmones se tienen que distender para poder suplir esa deficiencia, llegan a perder su elasticidad y la respiración se hace agobiante (enfisema). Esta agresión continua de las células del pulmón puede llegar a convertirlas con el tiempo en células cancerosas y provocar cáncer de pulmón. ¿Cree que compensa los posibles beneficios artificiales de la "nicotina?

(B) ALEGRÍA: Es la emoción de la satisfacción personal que provoca un bienestar del cuerpo y de la mente. Se relaciona con la tranquilidad, gozo, deleite y acompaña al placer sensual. La activan los acontecimientos positivos: el sentirse querido, la reafirmación de la auto-estima, las sensaciones placenteras, el logro de los proyectos. Facilita las relaciones personales, familiares, laborales y sociales. 

La "nicotina" provoca un refuerzo neurobiológico que es descrito como una sensación de bienestar. Siguen diversas vías neurológicas que controlan la recompensa, el placer y el estímulo. Es a la vez una agonista y un antagonista. Aumenta el refuerzo de estimulación. Investigaciones recientes parecen haber identificado circuitos neuronales de gratificación e incluso cambios intracelulares comunes provocados por la "nicotina". Fumar aumenta los niveles de betaendorfinas que generalmente se asocian con actividades gratificantes como la protección durante el estrés.

La "nicotina" engaña al cerebro con un estímulo químico -ajeno totalmente a su buen funcionamiento-. Los mecanismos neurobiológicos del cerebro no necesitan de la "nicotina", ni de ninguna otra droga adictiva, para actuar en las diversas vías neurológicas que controlan la recompensa el placer y el estímulo. Son a la vez agonistas y antagonistas. Aumentan los refuerzos de estimulación cuando es necesario. Aumenta los niveles de betaendorfinas que generalmente se asocian con actividades gratificantes como la protección durante el estrés, por medio de estímulos naturales sin necesidad de drogas adictivas.

Las sustancias tóxicas del cigarrillo provocan un estrechamiento de las arterias que hace que la sangre no llegue en la cantidad necesaria a los distintos órganos, llevando el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos. Esto puede provocar infarto de miocardio y embolias. En el estómago aumenta la producción de ácido clorhídrico en el jugo gástrico y por esta vía y la excitación general del sistema nervioso desencadena y agrava muchos casos de gastritis, úlceras gástricas y duodenales. Las sustancias cancerígenas desarrollan células cancerosas en el pulmón, esófago, estomago, páncreas, riñón, vejiga urinaria... ¿Cree que compensa los posibles beneficios artificiales de la "nicotina"?

(C) SORPRESA: Es la emoción que pone alerta y prepara en la forma de reaccionar. Ante una situación de sobresalto y desconcierto reactiva los mecanismos defensivos para actuar y protegernos. Si es de asombro o admiración, el significado funcional será diferente. Tiene una duración breve y se convierte en otra emoción.



(D) MIEDO: Es la emoción por la proximidad de un daño o peligro que se percibe de una forma física o psicológica. Provoca una tensión nerviosa que permite protegerse mediante la huida, o enfrentarse al objeto temido con las medidas oportunas ante el riesgo real que le acosa o acecha. Facilita el aprendizaje de nuevas respuestas que apartan a las personas del peligro. El miedo intenso es un agente que se vuelve contra el sujeto y produce una desorganización de la personalidad con la pérdida de la lucidez mental y de la conciencia, imponiéndose las pautas de conductas primitivas con poca coordinación y eficacia.

Hay fumadores que lo dejan porque han sentido alguna sintomatología asociada al tabaco y han pensado que podían perder la vida, o bien que alguno de sus seres queridos o amigos tienen una enfermedad provocada por el tabaquismo o han fallecido. 

Jorge llevaba tiempo que no se encontraba bien y su mujer le pedía por favor que dejara el cigarrillo y que fuera al médico. Él no hacía ni caso aunque sabía perfectamente que el tabaco le estaba perjudicando. Un sábado se levantó muy raro. A las seis de la tarde entró en el baño y sintió un dolor muy fuerte en el pecho que no le dejaba respirar. Creía que no lo contaba; intentó tranquilizarse como pudo y cedió un poco por lo que pudo respirar un poco mejor. Su mujer se asustó tanto o más que él, cuando vio como salía. En el camino al hospital tuvo la delicadeza de no recordarle la cantidad de veces que le había avisado sobre el peligro del tabaco. Le hicieron varias pruebas. El médico fue muy duro con él aunque correcto: "Ha tenido usted suerte, Jorge, de que no se ha encontrado nada grave, esto puede ser un aviso de su cuerpo para que le cuide y, si no lo hace, la próxima vez puede ser fatal". Le prescribió un tratamiento y le dijo que lo controlara el cardiólogo de zona.

Salió del hospital avergonzado de sí mismo y oyendo una bronca tremenda de su mujer. Decía lo mismo que otras veces, además reforzado con la evidencia de lo que me había pasado y las palabras del médico. Le recordó con mucha angustia que sus hijos le necesitaban, la importancia que tiene un padre en sus vidas, lo mucho que ellos le querían y lo mal que iban a pasarlo si a le me ocurría alguna desgracia. Sin saber por qué lo hacía, su mujer aparcó el coche antes de llegar a casa y paró el motor. Le cogió la cara y con los ojos llenos de lágrimas y las palabras balbuceantes dijo: "Jorge, ya te he comentado en varias ocasiones que no eres ni el marido, ni el padre ideal, cometes muchos fallos que no haces por corregirlos. Ahora, deseo que me escuches y no olvides nunca lo que te voy a decir: Yo te quiero y no sabría vivir sin tenerte a mi lado. Te suplico en nombre de nuestros hijos y en el mío propio que no vuelvas a meter en tu boca ni uno sólo de esos malditos cigarrillos"

Aquella experiencia tan desagradable y las palabras tan sinceras de su mujer sirvieron para reforzar su decisión y lo tenía más claro que nunca. No volvería a fumar en la vida ni uno solo cigarrillo. Sabía que no perdía nada más que un vicio tan absurdo y asqueroso como meter humo en los pulmones y echarlo por la boca, como si fuera el tubo de escape de un coche. Además te va estropeando la salud poco a poco de una forma vil y traicionera. No necesitó ningún método para dejarlo, ni la ayuda de nadie. Tenía la firme y absoluta decisión de no volver a fumar nunca más, el convencimiento de que le estaba perjudicando y podía quitarle la vida, además de la certeza de que se iba a encontrar mucho mejor cuando se desintoxicara de toda la suciedad que llevaba dentro y no metiera nada más. Lo consiguió.



(E). ANSIEDAD: Se caracteriza por una temible anticipación de un suceso futuro desagradable con la sensación de que le va a pasar algo malo. Es sinónimo de preocupación, intranquilidad, desasosiego ante acontecimientos futuros o situaciones de incertidumbre y se percibe más intensamente en el sector psíquico. Interiormente se experimenta una sensación de inquietud y de incapacidad para la relajación. Hay dificultad de concentración, pérdida de interés por las cosas y de la capacidad de experimentar placer. Vive en un estado de constante tensión diurna mal humor, se vuelve irritable, impaciente y disminuye la tolerancia a la frustración.

Los fumadores utilizan la "nicotina" porque les ayuda a mitigar su ansiedad, su enojo y su depresión puesto que les permite calmar químicamente la ansiedad y la insatisfacción que les atormentan. Las personas más vulnerables a la adicción parecen encontrar una especie de varita mágica que les ayuda a sosegar las emociones que les han estado atormentando durante muchos años. La "nicotina" es un estabilizador psicológico a corto plazo, aunque no compensa por la adicción que provoca y el peligro de las enfermedades del tabaquismo.

(F) ANGUSTIA: Es un miedo de algo inexplicable que no se sabe definir. Hay opresión en el pecho, taquicardia, vértigos, temblor, ahogo. Se sienten amenazados por un mal presentimiento de pérdida de la vida, que no tiene nada que ver con la realidad y tiene un efecto sobrecogedor, paralizador. Es un presentimiento de la nada, carece de un contenido concreto, se monta sobre una serie de temas comunes como la muerte, la condenación, la falta de sentido de la vida. Es una reducción de libertad del sujeto frente a sí mismo. La pérdida de un ser querido, un divorcio, el paro laboral, un fracaso, el dolor o un ambiente familiar, laboral o social con problemas serios pueden desarrollarla. La experiencia previa de haberla tenido ayuda a realizar todo lo que sea necesario para no volver a padecerla.

La angustia que provoca la pérdida de un ser querido por culpa del tabaquismo ha hecho que muchos fumadores repudien el cigarrillo.

(G) ASCO: Es una emoción que mantiene y promueve la salud física, mental, la ética y la moral, por medio del rechazo de lo que les pueda perjudicar seriamente. Una comida en malas condiciones, un ambiente contaminado, un olor que anticipa un peligro provocan el repudio de la misma forma que situaciones psicológicas impresentables, injustas o los valores morales repugnantes. También ayuda a cambiar hábitos perjudiciales para la salud y costumbres higiénicas.

Hay fumadores que abandonan su hábito por el asco que les provoca los olores y las manchas que deja el tabaco en la boca, los dientes, las encías, las manos, la ropa, el coche, la casa, las cortinas... Los residuos repugnantes que se ven en las boquillas transparentes. Las fotografías que se publican sobre órganos invadidos y destruidos por el tabaco. Se está estudiando poner imágenes de patología cancerosa en las cajetillas para ayudar al fumador a que lo rechace por asco.

Comentaba Fernando en una ocasión: Cuando me dijo que si sería capaz de no sacar la basura de mi casa durante seis meses, y le contesté que eso era una aberración y que mi familia me abandonaría a la semana por no poder aguantar los olores, la sensación de suciedad y el asco, me llamó la atención su respuesta: "¿Por qué haces eso con los maravillosos alvéolos de tus pulmones que metes las sustancias tóxicas y cancerígenas del tabaco y los pobrecillos llega un momento en que no pueden sacar toda esa guarrería que tienen dentro, y terminan colapsándose y enfermando?" 

En esos momentos me sentí fatal con lo que estaba haciendo y noté una fuerza interior que me predisponía a dejar el cigarrillo, además comprendí que me dijera que trataba a mi casa, mi coche y a mi perro mejor que a mí mismo. Hago todo lo posible para que estén bien, cuidados y limpios Ya le dije que el perro es uno más de la familia y no le falta de nada; cuando le saco a pasear, le llevo por calles donde no haya mucho tráfico para que no le perjudique el humo de los coches y autobuses. 

Entonces, me dijo usted: ¿Es que su cuerpo no se merece el mismo trato?, ¿cree lógico evitar que la contaminación haga daño a su perro, mientras usted va fumando su cigarrillo que contiene monóxido de carbono igual que los tubos de escape además de otras 4500 sustancias tóxicas?, ¿por qué no aprende a querer a su cuerpo?, ¿por qué no le cuida mejor y no le castiga con el humo que tanto daño le hace?

(H) RABIA: Es una emoción de alta densidad que se caracteriza por una tasa persistentemente alta de descarga neuronal. Moviliza la energía de la auto-defensa y de la protección a los demás ante un ataque a la integridad física o psicológica, al ser herido, engañado o traicionado, estimulando el vigor, la fuerza y la resistencia. Pero también puede provocar destrucción y daños innecesarios. Se activa con la frustración, el odio, la venganza y lleva a comportamientos violentos y descontrolados.

También funciona en muchas ocasiones las apuestas que se hacen entre compañeros para conseguirlo, a veces utilizando comentarios como ¿Tú es que no tienes lo que hay que tener para dejar de fumar? Y la respuesta: ¡¡¡¡Que no tengo, que no tengo, te lo voy a demostrar para que sepas quién soy yo!!!!. Y por el orgullo de no quedar mal, se hace lo que sea necesario y, por supuesto, deja de fumar. Al fin y al cabo, están apostando por la vida utilizando su rabia de la buena.



(3) PASIONES: Duran más que los sentimientos y las emociones. Son ideas que se cargan al máximo de afectividad y perduran en el cerebro para disfrutar de los paraísos del amor; conseguir los proyectos personales, familiares, laborales y sociales poniendo todo el empeño y coraje en superar todas las dificultades que aparecen en el camino. Pero también pueden llevar a ser auténticos fanáticos de las creencias, sin respetar para nada la opinión de los demás y provocar sufrimiento cuando el contenido de la idea sobre valorada esté llena de venganza, de celos, de envidia.

La "nicotina" se mete en las pasiones: "No podría vivir si mi cigarrillo". "No me importa perder la vida, pero a mí que no me quiten esto". "Si no fuera por el cigarrillo, no sé lo que hubiera hecho". "En este momento por un cigarrillo daría todo lo que tengo"

(4) ESTADOS DE ÁNIMO: Duran más tiempo de una forma estable en la persona. Hay estados en los que predomina la armonía, optimismo, alegría, bienestar, amor y llevan a alcanzar los límites de la felicidad. Por otra parte, si hay tristeza, apatía, desinterés, aburrimiento, incomunicación, agotamiento e insomnio, es probable que el estado de ánimo caiga en una depresión. 

La "nicotina" afecta al estado de ánimo: "Mi vida no tendría sentido sin el tabaco". "Me siento deprimido si no puedo fumar". "No me centro, si no es con la ayuda del pitillo". "La cajetilla va conmigo a todas partes, menos a la ducha". 

La "nicotina" aumenta los niveles de betaendorfinas que generalmente se asocian con actividades gratificantes como la protección durante el estrés. La "nicotina".evita que se inactive la dopamina y con ello tiene una acción antidepresiva. Influye en la liberación de neurotransmisores reguladores del estado de ánimo: dopamina y serotonina. Los fumadores deprimidos consumen más tabaco y presentan mayor dificultad para dejarlo que otros tipos fumadores.

El tratamiento de la depresión ha avanzado en los últimos años de tal forma que se puede garantizar que existe el antidepresivo adecuado para todos los tipos de depresión. Se debe acudir a un profesional y no buscar soluciones artificiales con sustancias adictivas.

(5) MOTIVACIONES: Son estados internos que mueven y empujan la conducta, para que ésta se dirija hacia un objetivo determinado. Influyen y activan con eficacia el comportamiento. Los motivos son fuerzas extrínsecas o intrínsecas que dinamizan y orientan la conducta hacia una meta concreta, animándola a seguir la dirección trazada, superando las dificultades. Todos tenemos las mismas necesidades básicas (hambre, sed, tranquilidad, seguridad, estabilidad, amar y ser amado, ser aceptado, evitar la soledad y el aislamiento, autoestima, libertad y respeto por los demás), pero donde realmente vemos las diferencias es en las motivaciones que nos llevan hacer algo importante en nuestra vida. 

Hay muchos fumadores que han conseguido dejar de fumar por que se han sentido "motivados" para abandonar el hábito del tabaquismo que le está perjudicando con las sustancias tóxicas que tiene el humo de cada cigarrillo (alquitrán, monóxido de carbono, ácido cianhídrico, acroleína, tolueno, acetonitrilo, nitrobenceno, amoniaco, 2-butanona, isopreno, metano, fenol, catecol, benzo(a)pireno, sigmasterol...), que van lenta y progresivamente dañando la boca, las encías, los dientes, el esófago, el estómago, los pulmones, los vasos sanguíneos, el corazón, el hígado, el colon, el riñón, el páncreas, la vejiga, la piel, los órganos genitales..., y todo lo que encuentran en su camino, ensuciándolo y alterando el buen funcionamiento y equilibrio del organismo, hasta que lo enferman y le pueden arrebatar su importante, valioso y exclusivo proyecto personal. 

Al abandonar el tabaquismo está respetando su salud, que la tenía maltrecha; está recuperando su derecho a la vida, que lo tenía hipotecado al peligro de enfermedades traicioneras; se va a encontrar más joven y más fuerte, que le servirá de estímulo; se sentirá orgulloso de usted mismo, por haber vencido una de las adicciones (nicotina) más fuertes que existen; podrá hacer mejor el amor, el tabaquismo puede provocar impotencia; se dará cuenta que se ha liberado de una sucia y tóxica esclavitud. ¿No le parece suficiente para sentirse motivado a dejar el tabaco?

Patricia es una ejecutiva que se proponía dejar de fumar y manifestaba: Tengo dos formas de sentir sobre el tabaco completamente distintas que me gustaría comentar: Por las mañanas el cigarrillo me pone las alas para volar; después de tomarme un café, que arranca los motores, el primer pitillo me envuelve en su humo y me trasporta a la lucha diaria. Sin él me sentiría como un pájaro sin alas. Luego en el trabajo me sirve de arma para vencer a mis enemigos diarios (los papeles, el teléfono, el balance, las reuniones, las envidias, las contrariedades...). Todo parece más fácil cuando echo humo por la boca; es como una fuerza interior que me protege ante las adversidades. A la hora del fracaso, me anima para seguir luchando; cuando parece que algo no tiene solución, me ayuda a encontrar una salida; en las discusiones, me tranquiliza para no decir algo de lo que luego me arrepienta; y en los momentos de éxito, parece que es mayor lo que he conseguido si me dejo envolver por el humo de la victoria. En las comidas, me da al final el toque de distinción para saborear el postre y un café; cuando estoy con unos amigos tomando unas copas, no sé que haría si no tuviera a mi fiel cigarrillo acariciándome los dedos y haciendo que con su estímulo se me ocurran ideas geniales para exponer. En la intimidad, descubro con su presencia momentos especiales que me ayudan a superar situaciones de soledad, tristeza, desconsuelo; y en las horas bajas, encuentro en su compañía una pequeña hoguera que me ayuda a buscar el horizonte del ánimo.

La otra realidad es totalmente distinta: Me levanto por la mañana asfixiada, tengo que romper a toser para que el aire entre bien en mis pulmones. No se puede imaginar la tos perruna que se me pone. A veces pienso como si me fueran a salir las entrañas por la boca. Me da miedo que de los esfuerzos que hago me pueda ocurrir algo. Luego se me pasa y me tranquilizo, pero la tos aparece en otras ocasiones del día y cada vez noto que dura más tiempo, llegando a ser muy incomodo. Tengo la garganta como si fuera un felpudo, necesito tener un caramelito en la boca para suavizarla. Se me irritan los ojos. A veces me duele el estómago a rabiar y no hago bien las digestiones. Sin saber por qué, me aparecen unas colitis que me dejan agotada. Me canso a nada que hago; soy incapaz de subir un piso sin notar fatiga; he dejado de jugar al tenis porque era bochornoso. Me acatarro cada dos por tres y me duran varios días. Llevo un spray en el bolsillo para quitarme el mal aliento que tengo. Utilizo perfumes cada vez más fuertes porque no los huelo bien. Me gasto un dineral en cremas para quitarme la sequedad de piel. Me da rabia el verme los dedos de color amarillo y mis dientes no terminan de ponerse blancos utilizando todos los medios que puedo. Aunque las cajetillas amenazan con enfermedades peligrosas no me ha influido hasta ahora, porque soy optimista por naturaleza y siempre pienso que a mí no me va a tocar. Pero hay algo que considero totalmente "lógico" y es que el tabaco no me da calidad de vida y no me encuentro bien. No me compensa en absoluto y por nada del mundo lo que parece aportarme con lo que realmente me quita.

Se la explicó detenidamente cómo era el hábito del tabaco e hizo muchas preguntas para conocer las características de su adicción. Se la informó sobre los distintos tipos de tratamiento con sustitutos de la nicotina, farmacológico, homeoterapia, acupuntura, hipnosis, y se la propuso también la "MOTIVACIÓN". Respondió con mucho ímpetu que ella había hecho todo en su vida a base de echarle mucho "coraje " y que esta vez no iba a ser menos.

A los seis meses reafirmaba con orgullo: Lo logré y me siento muy satisfecha conmigo misma. Le aseguro que le tuve que echar agallas para romper la rutina de las dos cajetillas o más que me fumaba. Puse en práctica los consejos naturales que me dieron, y me ayudaron a superar la crisis de los primeros días, que a la hora de la verdad tampoco fue tan dramático. Me levantaba un poco antes por las mañanas y hacía un poco de gimnasia informal para mover todas mis articulaciones. Me impresionó lo que me dijo de la cantidad de movimientos que se puede hacer con el cuerpo humano y los pocos que hacemos a lo largo del día. Le aseguro que más que gimnasia sueca era una un popurrí a mi manera bastante completito, pero sin forzar y aumentando poco a poco. Luego me daba una ducha y me frotaba bien los brazos y las piernas para estimular la circulación. Me preparaba un desayuno a base de zumo de naranja recién hecho, una manzana o dos peras y un yogurt con productos integrales. Después de unos días, me tomaba mi cafetito y no echaba de menos el cigarrillo. El resto de las comidas también las hacía quitando las grasas que podía, los condimentos fuertes, no abusaba de los hidratos de carbono y tomaba ensaladas riquísimas, verdura en formas variadas, pescado y carne a la plancha y la fruta antes de comer. Me sentía más ligera al terminar y no echaba en falta nada de nada. Empecé a hacer deporte, que había dejado a causa del cansancio y del ahogo que me entraba. Me hizo sentir mejor el jugar al tenis de nuevo, en plan de divertirme, sin ánimo de competir al principio, hasta que me iba recuperando del estado de agotamiento que tenía por culpa del tabaco. Hacía senderismo con mis amigos y, sobre todo, andaba por cualquier excusa y cada día me gustaba más hacerlo. Que razón tenía cuando me dijo:"La salud está en el plato y en la suela del zapato" Dormía mejor por las noches y me levantaba sin tos, aunque la primera semana de dejar el tabaco parecía que tenía más, pero me acordé que podía ocurrir y que era señal de que se estaban limpiando los pulmones; luego se fue quitando hasta desaparecer. Me sirvieron los chicles y caramelos sin azúcar para distraerme un poco y bebía mucha agua, sobre todo al principio. En mi mesa del despacho quité el cenicero y en su lugar puse una botellita de agua mineral o manual (a veces la llenaba del grifo). Menuda diferencia de ver un recipiente sucio, mal oliente, desagradable y lleno de colillas; a otro transparente, cristalino, limpio, agradable y símbolo de salud. El agua es buena para todo. ¿Verdad que le comprendí sus mensajes? Hubo momentos verdaderamente complicados, pero no tanto como pensaba, especialmente cuando las ganas de fumar parecían más fuertes que todos mis recursos en evitarlo. Para superarlos empleaba el autoestímulo que provenía del "coraje", mi fiel compañero en todo momento. Me decía a mí misma: "Tienes que conseguirlo como sea". "No puedes claudicar". "No te rindas, por lo que más quieras". "Aguanta un poco más y lo conseguirás". 

A medida que iba pasando los días y empecé a sentirme más saludable, me animaba a persistir en el intento: "Acuérdate de lo mal que te encontrabas y de lo bien que estás ahora". "No vuelvas hacia atrás". "No quiero toser más por las mañanas como si fuera un perro". "Ya no me canso al hacer un mínimo esfuerzo". "Tengo mejor la piel". "He recuperado el olfato y el gusto". "Ya tengo blancos los dientes". "Aguanta como puedas". 

Aunque parezca mentira, a base de autoafirmarme en mis planteamientos, evitaba caer en el impulso de coger aquello que tanto me había gustado y enganchado con su dependencia. No se imaginan la cantidad de posibilidades que he tenido para caer de nuevo, incluso alguna vez me obligaron casi, porque se sentían rechazados si no lo hacía. Me daba absolutamente igual, había decidido no volver a fumar y pasara lo que pasara, mi firme propósito era más importante que cualquier incitación para hacerlo. Llevé al pie de la letra el no inhalar ni una calada de ese humo que me dominaba con su poder y magia. Al mes de no fumar ni uno solo, empecé a pensar que si había aguantado treinta días con sus noches era porque lo tenía dominado, y que me podía echar un cigarrito, pero recordé los consejos que me dieron: "Aunque creas que lo tienes superado, no se te ocurra volver a fumar ni uno solo". Así lo hice y creo que si me hubiera dejado llevar por mis impulsos hubiera fumado de nuevo. 

Se la preguntó sobre los comentarios que había referido el primer día que se encontraban en su historia y reuniendo todas sus respuestas se podría transcribir: "Ahora y después de seis meses sin fumar, creo haber encontrado el mejor sustituto del tabaco y es el sentirme bien conmigo misma, más vital de salud y más fuerte de ánimo. Ya no necesito las alas por la mañana porque he bajado de la nube del humo y me siento con los pies en la realidad de mi vida. En el trabajo, la fuerza que me sale de dentro es mía, sólo mía, me sirve de arma para vencer los problemas diarios; es algo interior que me protege ante las adversidades. A la hora del fracaso, me animo yo misma para seguir luchando; cuando parece que algo no tiene solución, la claridad de mente que tengo ahora me ayuda a encontrar una salida; en las discusiones, me autotranquilizo para no decir algo de lo que luego me arrepienta; y en los momentos de éxito, parece que es mayor lo que he conseguido si me siento sana y a gusto conmigo misma, sin la necesidad de acudir a la nicotina. En las comidas, me siento más ligera con la nueva dieta y no necesito tomar estimulantes al final. Cuando estoy con unos amigos me siento despejada y fuerte para mantener una charla interesante. En la intimidad, descubro las maravillosas sensaciones de un cuerpo sano y tranquilo que no necesita de la nicotina para activarse ni del humo cautivador para tranquilizarse. Cuando estoy triste, sola o desconsolada me digo, una y mil veces, que no necesito un cigarrillo para estar bien y el hecho de superarlo me hace sentir mejor. En las horas bajas, me propongo salir de ellas a base de encontrar el ánimo dentro de mis posibilidades y sin la ayuda de estimulantes embaucadores. Lo consiguió.

6) ILUSIONES: Son un estado de ánimo caracterizado por el optimismo, la confianza en el buen resultado y el deseo de alcanzar un objetivo. Nos mueve a lograr un fin, y nos anima a ello constantemente, nos motiva y fascina. La ilusión es una de las fuerzas fundamentales de la vida. Nos permite adelantarnos a los acontecimientos, establecer programas de actuación, metas parciales. Es la fuerza que nos empuja, es la energía que nos recuerda que estamos vivos, que nos permite prever el mejor resultado y la manera de conseguirlo. Nos hace superar las dificultades y obstáculos. Hace que perseveremos y nos crezcamos ante las dificultades. La ilusión es la que define la edad mental en la que uno se encuentra. El que resiste triunfa. Si pierde una batalla contra el tabaco, nunca piense que ha perdido la guerra. El fumador que fracasa y no se desanima es un futuro vencedor porque no cede en su empeño.

Patricia estaba muy preocupada porque el test del embarazo le había dado positivo y fumaba casi tres cajetillas diarias. Había leído que su tabaquismo pertinaz le podía hacer abortar lo que tanto ya quería, o bien que naciera con bajo peso y tuviera problemas. Después de oír atentamente todos los consejos, dijo categóricamente:"Por la ilusión de tener un hijo sería capaz de dar la vuelta al mundo andando, ¿cómo no voy a conseguir dejar de fumar?"

Aproveché la ocasión para decirle que si era capaz de hacer todo lo que fuera necesario por un hijo, también tendrías que pensar en sí mismo con cariño y autoprotección. Asintió con la cabeza como si hubiera entendido perfectamente el mensaje y añadió: "Le prometo que esto va a ser para toda mi vida".

Al mes apareció reluciente y con una sonrisa de victoria en los labios y nos contó: "Llegué a casa me miré al espejo y dije: No vuelvo a fumar un cigarrillo. Pero la sorpresa es que no me ha costado nada hacerlo. Siempre había pensado que iba a ser durísimo y no lo ha sido en absoluto".

Se le explicó que había fumadores empedernidos -no todos- que dejaban de fumar de un día a otro, sin esfuerzo aparente, porque no tienen una dependencia fuerte a la nicotina, sino un aprendizaje exacerbado que lo han convertido en un hábito automático, por lo que cuando decidían romper con el cigarrillo de una vez por todas, se llevaban una de las mayores sorpresa y alegrías de su vida. A los nueve meses nacieron dos criaturas preciosas: Almudena y Aranchita. Lo consiguió.





Tipos de fumadores según la "Teoría emocional":

A. FUMADOR COMPULSIVO: Consumen más de 20 cigarrillos de un forma obsesiva, encendiendo uno detrás de otro. Utilizan la "nicotina" para llenar vacíos afectivos. Suelen haber tenido graves problemas en su infancia o adolescencia en la relación con sus padres, familiares, amigos, profesores, culturales, religiosos...También puede ocurrir en etapas biográficas posteriores por situaciones especiales (pérdida de un ser querido, abandono de la pareja, paro laboral, ruina económica, angustia existencial...). En muchas ocasiones desconocen cuál es el problema que les ha hecho muy adictos a la "nicotina", pero encuentran en el cigarrillo un escape a su insatisfacción personal.

Necesitan ayuda profesional para superar los problemas aunque muchas veces no la piden. Decía un filósofo francés que la mayoría de nuestras preocupaciones no sirven para nada, pero esto es muy fácil decirlo. A la hora de la verdad todos sufrimos sin necesidad en muchas ocasiones y, a veces, nos engañamos a nosotros mismos buscando la compensación en el alcoholismo, tabaquismo u otras drogas que nos perjudican mucho más todavía. Sin duda alguna el ánimo es la mejor medicina mental y está contenido en la autoestima. Hay que aprender a ser "egolisto" o lo que es lo mismo "listo con uno mismo" y a superar los problemas sin necesidad de drogas que siempre pasan factura, o quitan la vida, que es peor.

B. FUMADOR EMOCIONAL: Ha descubierto que el cigarrillo le estimula, relaja, anima, distrae, le ayuda a concentrarse, a reactivarse y lo utiliza en cualquier momento del día (después del desayuno, en el trabajo, después de comer, con los amigos, en los momentos de diversión, conversando, en las relaciones personales. viendo el fútbol...). No se da cuenta del alto precio que paga en salud y acortamiento de su importante y valioso proyecto de vida por un estimulante artificial y traicionero como es la "nicotina".

Su adicción no suele ser elevada y actúa en ellos más el aprendizaje, los hábitos, la costumbre, la rutina. Por pequeña que sea la adicción como no se lo proponga dejar de fumar en firme, no lo consigue. Sin embargo muchas veces se llevan una gran sorpresa cuando lo intentan y no les cuesta dejarlo. Su satisfacción por el logro es importante. Si acuden a un profesional les puede facilitar mucho el camino. 

C. FUMADOR TÍMIDO: Puede haber un complejo de inferioridad oculto y utiliza la "nicotina" para vencer su dificultad de relacionarse con los demás y en especial con el otro sexo. El cigarrillo le ayuda a desinhibirse y entablar una conversación. La mayoría de las veces fuma cuando está con alguien, nunca cuando está solo, porque se acepta a sí mismo y no necesita enmascarar sus emociones con la falsedad de la "nicotina". Esto se comprueba porque tampoco fuma cuando está con alguien de su entera confianza, especialmente cuando conoce su timidez.

Su adicción es muchas veces inexistente porque puede fumar y dejarlo en cualquier momento. Si superara su actitud, no necesitaría la "nicotina" para nada. Lo que necesita es comprender que nadie es mejor ni peor que nadie, que todos somos valiosos, únicos e importantes para nuestra pareja, nuestros seres queridos, para la sociedad, para el trabajo y para nosotros mismos.

D. FUMADOR CAPRICHOSO: Ha tenido mucha suerte en su vida y todo le ha ido bien y sin problemas (en su infancia, adolescencia, en el colegio, con sus amigos, en el amor, en el trabajo, en los negocios). Piensa que no le puede pasar nunca nada malo porque tiene como una protección especial, por lo que puede fumar lo que quiera y nunca le perjudicara. No se da cuenta que el cigarrillo hace perder la calidad de vida, provoca enfermedades graves y puede quitar el derecho a vivir sin hacer ningún tipo de distinción. No debería meterse en un terreno tan peligroso a pesar de su buena estrella. 

Su adicción no es fuerte, sin embargo le cuesta desprenderse de lo que considera que es ya parte de su vida: un capricho más. Pero en esta ocasión se lo debería plantear de otra forma porque no hay nada tan importante como tener salud y disfrutar de una buena calidad de vida y las enfermedades que provoca el tabaco te lo pueden arrebatar cuando menos te lo esperes.

E. FUMADOR INMADURO: Hay una teoría, no es fácil de creérsela, que el cigarrillo es un recuerdo simbólico del chupete, de la época de la infancia que se denomina "fase oral" en la que el niño concentra en la zona de su boca su satisfacción y tranquilidad. Ante una situación de tensión, hay muchas formas de reaccionar de una forma adulta, sin necesidad de recurrir al estímulo de la zona oral y menos con un cigarrillo que va atraer muchos más problemas que los que simbólicamente puede quitar.

F. FUMADOR DESPISTADO: Hay fumadores que empezaron el hábito porque veían con un cigarrillo a sus amigos y por no ser diferentes a los demás. Han seguido y siguen fumando sin saber por qué lo hacen, ni para qué lo hacen. Son un motivo de satisfacción y estímulo profesional para los que le ayudan a dejar de fumar, porque a nada que le expliques con claridad el sitio tan absurdo que ocupa el tabaco en su vida y todo el daño que le puede hacer, dejan de fumar al día siguiente y no vuelven hacerlo. El profesional se pone una medalla, merecidamente, por supuesto.

G. FUMADOR "CHIPPER": Fenómeno reconocido en el 5 al 10% de los fumadores. Utilizan menos de 5 cigarrillos al día. No se autorregulan. No tienen una necesidad biológica de ajustar sus niveles hemáticos de "nicotina". Pueden dejar de fumar cuando quieran. Se piensan que esto no les va a perjudicar, pero esto no es cierto. Un fumador de 5 cigarrillos, se fuma al año 1825 cigarrillos y teniendo en cuenta que cada uno tiene más de 4500 sustancias tóxicas, el resultado es escandaloso. Aunque sólo fume 1 al día, al año son 365 cigarrillos que si lo multiplica por 4500 sustancias tóxicas también se le quitarían las ganas de fumar.

E. FUMADOR LABORAL:

1. Por activarse: Necesitan la "nicotina" para empezar la actividad. Es como el motor de arranque de su energía laboral. En el coche vienen con el cigarrillo pensando en lo que van hacer. Nada más llegar se fuman otro y luego los demás a lo largo de la jornada dependiendo de los problemas que se presenten. Han asociado su actividad laboral al cigarrillo y no se dan cuentan que hay muchos compañeros que desarrollan lo mismo con la misma eficacia y sin necesidad de estropear su salud y su proyecto de vida.

2. Por rutina: Es un hábito que empezaron a desarrollar, muchas veces sin saber por qué, y que les tiene enganchados. Utilizan el cigarrillo en una serie de circunstancias (al empezar, hablar con los compañeros, al sonar el teléfono, antes de una reunión, al salir de ella, para tomarse un café en la máquina, por qué no cuadran los balances...). Se puede dar el caso de tener uno encendido en el cenicero y coger otro de la cajetilla.

3. Por timidez: Tienen dificultad en sus relaciones laborales, de una forma especial con los jefes y utiliza el humo para superarlo. Se comportan como el "fumador tímido".

4. Por adicción: Los adictos al trabajo que lo sobrevaloran por encima de todas sus situaciones personales, familiares y sociales, suelen ser también adictos a la "nicotina". La necesitan para desarrollar una actividad exagerada que pueda conseguir sus objetivos

5. Por injusticia: Sienten que no se están portando bien con ellos y que no pueden cambiar su situación laboral, por lo que se escudan en el tabaquismo sin darse cuenta que al que están haciendo daño es uno mismo.

6. Por compulsión: Actúa como el "fumador compulsivo" y no diferencia el que esté en el trabajo para intentar enmascarar, con los efectos de la "nicotina", sus problemas afectivos.

7. Por aburrimiento: Su actividad laboral no les crea la suficiente tensión para que estén en estado activo, por lo que buscan en la "nicotina" un medio de reactivarse.

8. Por desinterés: No les gusta su actividad y no ven la forma de motivarse.

9. Por capricho: Se sienten satisfechos con su trabajo. Les gusta lo que hacen. Se llevan bien con los compañeros. Se consideran bien pagados. Tienen una buena proyección en la empresa. Su futuro está garantizado. Pero tienen el capricho de fumar en el trabajo.

10. Exclusivamente laboral: Son trabajadores que sólo fuman en su trabajo. Se da el caso de fumadores de tres cajetillas de lunes a viernes y de no necesitar ni un solo pitillo el sábado, ni el domingo, ni en época de vacaciones, ni siquiera en las bodas. Son como los fumadores compulsivos pero tienen asociado su problema afectivo al medio laboral 

Se están desarrollando unas normas de regulación del tabaco que cumplan con la normativa europea de establecer leyes que garanticen un ambiente laboral libre de humo de tabaco para evitar las enfermedades que provoca tanto en los fumadores como en compañeros de trabajo, que no fuman y se convierten en fumadores pasivos al compartir los mismos espacios. El consumo de tabaco es un riesgo inaceptablemente alto para la salud del individuo y de la comunidad, justificando las intervenciones a realizar dentro de la prevención y control del tabaquismo.

Es aconsejable adelantarse en el tiempo a las futuras medidas restrictivas del tabaco en las empresa para que sea el menor trauma posible a las/os trabajadoras/es que fuman, demostrándoles con argumentos sólidos y convincentes que no sólo se desea beneficiarles, sino que serán los primeros en agradecerlo cuando valoren las ventajas y superen los inconvenientes.



Hay muchos fumadores que consiguen dejar el tabaquismo con la valiosa ayuda de los profesional de la salud y la eficacia terapéutica, confirmada científicamente a nivel internacional por numeroso trabajos publicados, de los sustitutos de la nicotina (chicles, comprimidos y parches), o el psicofármaco (bupropión), pero también son muchos los fumadores que superan su dependencia al tabaco utilizando sus propios medios (fuerza de voluntad, motivación personal, autosugestión, poder mental).

Ha hecho tantas cosas importantes en su vida y con tanto esfuerzo, que no puede dudar, en ningún momento, de su capacidad para enfrentarse al tabaco. La verdad es que nadie le ha regalado nada y, sin embargo, ha cumplido sus objetivos En esta ocasión tampoco nadie le va a solucionar el problema, sino que es usted el que tiene que esforzarse, una vez más, en conseguirlo. Dejar de fumar es fácil o muy fácil si uno se lo propone firmemente, y difícil o muy difícil cuando uno se acobarda, se empequeñece y le da miedo desprenderse del cigarrillo, que cree equivocadamente le aporta algún beneficio personal. 

Usted se protege a sí mismo, a los suyos y aquello que ha conseguido con su esfuerzo. Tiene muy claro que no va a consentir que nada ni nadie les haga daño o le arrebaten lo que les pertenece. El cuerpo forma parte de su persona; se rige por las leyes de la naturaleza y su sincronismo biológico hace que funcione con la precisión de un reloj cuando ningún agente patológico interno o externo le crea problemas. Utiliza sus mecanismos naturales defensivos para protegerle, cuidarle y que se encuentre a gusto consigo mismo. Realiza un trabajo importantísimo para llevar el oxígeno de sus pulmones y distribuirlo a todas los recónditos lugares de su cuerpo, por medio de unas prodigiosas cañerías (arterias y venas). Alimenta sus células para que cumplan su función y se mantengan en equilibrio. Transforma en energía los alimentos que consume y los asimila para que la utilice. Elimina las sustancias de desecho que no necesita y le podrían perjudicar. Tiene un proceso de regulación para que se adapte al medio en que vive. Emplea todos sus recursos en mantener en forma los sistemas orgánicos y renovar las células para que usted se encuentre vital y sano durante muchos años. Sus mecanismos neuroquímicos cerebrales hacen que vea lo que le rodea; escuche lo que le dicen; huela el perfume del amor; note en su cuerpo lo que se le aproxima; racionalice lo que hace; memorice lo que necesite; se emocione por sus ilusiones; exprese con palabras sus deseos; se apasione por lo que le hace; vibre y sienta como su piel y su mente se unen al unísono cuando se enamora.

Es evidente que usted se quiere a sí mismo, porque lo demuestra todo lo que hace para sentirse bien y los sistemas de protección que lleva a cabo a nivel personal, familiar, laboral y social. Pues bien, si realmente es así, no permitirá que nada ni nadie le perjudique. Entonces, ¿por qué hace daño a su cuerpo metiéndole en lo pulmones un humo antinatural y enfermizo?, ¿por qué deja que las sustancias tóxicas y cancerígenas que contiene el cigarrillo alteren el buen equilibrio de su organismo y le provoquen distintas enfermedades e, incluso, le hagan perder la vida?, ¿por qué castiga a su cuerpo?, ¿qué le ha hecho de malo para que le trate de esa forma?, ¿no se ha dado cuenta que todas las cajetillas dejan bien claro que: "Las Autoridades Sanitarias advierten que el tabaco perjudica seriamente su salud"?. Pues bien, reaccione cuanto antes y quiérase a sí mismo, pero desde los pies a la cabeza, y, por favor, no vuelva a hacer daño a su propio cuerpo, que se lo agradecerá toda la vida. Se lo merece.

No le moleste que me ponga así de "serio", es que el tabaco perjudica "seriamente". ¿Me comprende? Yo a usted sí; por eso intento utilizar todos los argumentos científicos para ayudarle a comprender el daño que le hace el tabaco y la mejor forma de dejarlo; aunque, a veces, piense que estoy exagerando, no tengo la menor intención de hacerlo; sólo deseo trasmitirle los hallazgos médicos basados en múltiples investigaciones científicas realizadas en todo el mundo y que nos dan una garantía absoluta de sus descubrimientos. 

No sé si le sorprenderá de que hable del síndrome de abstinencia al referirme al tabaco. Pues bien, la "nicotina" es una droga y provoca adicción. Cuando deja de fumar se echa en falta su actividad y se provocan unos síntomas que se deben a su abstinencia. Al ser un conjunto de síntomas se denomina síndrome. En términos vulgares se le llama "mono".Los síntomas característicos son: inquietud, ansiedad, decaimiento, tristeza, dificultad de concentración, irritabilidad, frustración, agresividad. No se asuste, los estoy describiendo todos juntos, pero no significa que se tengan a la vez. Como el cigarrillo influye en el carácter y los comportamientos de las personas son polifacéticos, cada uno experimentará unos síntomas dependiendo de su forma de ser y la manera que tiene de enfrentarse a las dificultades.

Hay fumadores, no todos, que pasan de cuarenta cigarrillos y parece que va a ser difícil dejar de fumar, pero luego vienen comentando que lo han dejado de la noche al día y sin ningún tipo de problemas. Sin embargo, otras personas que fuman menos y parece más fácil, se les hace un poco más cuesta arriba. Podríamos encontrar un término medio, como casi todo en la vida, y decir que los tres primeros días de abstinencia suelen ser los más duros. La constante, en casi todos los casos, es un deseo inevitable de fumar que va acompañado de unos síntomas de insatisfacción, vacío, ansiedad, irritabilidad, mal humor..., por no calmar el deseo. De ahí los comentarios que suelen decir: "Estoy que muerdo". "Protesto por todo". "No hay quién me soporte". "Hay momentos que me subiría por las paredes". "Me siento irascible". Una vez que se pasan los momentos críticos, todo vuelve a su cauce y el que deja de fumar es tan encantador como ha sido siempre, o mejor porque se sentirá más sano.

También hay síntomas físicos como tos, dolor de garganta, sensación de estar acatarrado, que es el mensaje que manda el cuerpo de estar limpiando toda la guarrería que se le estaba metiendo, pero desaparecen en unos días. No se alarme, porque usted puede ser de los que no les supone mayor dificultad que pasar tres días, o alguno más, un poco incómodo e intranquilo. Aunque sea difícil conseguirlo, una vez que lo haya hecho, se sentirá sanamente recompensado.

Sería interesante poder encontrar un momento idóneo para dejarlo, en que esté un poco más tranquilo y no metido en situaciones que le estresen mucho, pero esto no le puede servir como disculpa para retrasarlo una y otra vez, porque cuanto antes decida hacerlo, será mejor para usted y para su salud. Hay casos especiales por la rapidez que lo consiguen: la mujer que lo deja por quedarse embarazada; una promesa a un ser querido o cuando el médico dice a un paciente que lo tienen que abandonar para que no se complique la enfermedad. Otras veces influye el miedo al comprobar los riesgos del tabaco reflejados en una persona conocida, o si pierde la vida alguien de su entorno familiar o laboral. Funciona muy bien el animarse entre dos amigos o más a dejarlo juntos, aunque no haya apuesta por medio. Parece como si la dificultad fuera menor cuando es compartida. También da muy buenos resultados cuando es la pareja la que se propone hacerlo a la vez, y se ayudan en todo momento a superarlo.

Es frecuente oír la disculpa de que no se abandone el tabaco por miedo a engordar. Hay varios factores que pueden influir para que esto pueda ocurrir, aunque solamente aumentan de peso una de cada tres personas que lo dejan, pero también hay medios para evitarlo. La "nicotina" es un estimulante y una de sus características es aumentar el metabolismo, que hace que se consuman más calorías. Al quitar la "nicotina" hay cierta tendencia a ganar algo de peso que, según las estadísticas, la media puede ser de uno a dos kilos. Otros factores que influye son el hecho de comer más por saborear mejor los alimentos, ya que se recuperan las papilas gustativas y mejora la mucosa gástrica que estaba inflamada; también se asimilan mejor los principios básicos de los alimentos al disminuir las sustancias tóxicas que impedían su absorción.

A nivel psicológico, la ansiedad que se tiene cuando se echa en falta un cigarrillo se cubre, a veces, comiendo de una manera compulsiva. Se sustituyen esos momentos de aparente placer que proporcionaba, ingiriendo alimentos en su lugar. Esto suele ocurrir especialmente los primeros días, luego se va controlando mejor. Esta es la razón por la que se recomienda que se tenga a mano chicle o caramelos sin azúcar para poderse llevar algo a la boca, y trozos alargados de zanahoria y pepino y la fruta o sus zumos. Lo que se deben evitar, como es lógico por la cantidad de hidratos de carbono y calorías que tienen, son el chocolate, las pastas, el pan, los bollos, los pasteles, los caramelos y chicles con azúcar.

Hay dos medidas importantes que hay que tomar para no coger peso. La primera es realizar una dieta que le deje satisfecho, pero que disminuya la ingestión de calorías. Se ha avanzado mucho en la ciencia de la nutrición y no es necesario pasarlo mal para perder kilos, sino encontrar lo más adecuado a las necesidades de cada persona. La segunda medida es también importante para el éxito y es el realizar un ejercicio regulado que le permita sentirse a gusto consigo mismo y gastar calorías. Empezando por el más sencillo y no suficiente valorado, que es el andar todos los días que pueda, sin necesidad de tenerse que cambiar de ropa, o poniéndose algo cómodo, especialmente de calzado. La idea es que cuando termine su trabajo diario se de un paseo rutinario que es muy bueno para su salud. La media que alcanza una persona andando a paso normal es de cinco kilómetros a la hora. Si anda media hora se hace sus dos kilómetros y medio. Si lo hiciera todos los días serían 75 Km. al mes y en un año se habría hecho 900 Km. Como dice un proverbio chino: "Para recorrer 1000 Km., hay que ponerse a andar".

Usted es un buen profesional en su trabajo, pero sabe las dificultades y el esfuerzo que ha tenido que poner para conseguirlo. Cada uno tenemos una misión importante que realizar en nuestra vida laboral y hacemos todo lo posible para cumplir los objetivos. Pues bien, le aseguro que hay profesionales de la medicina y de la psicología que están dispuestos ayudarle para que usted disponga de todos los argumentos que necesita para dejar de fumar. No dude en ningún momento que le comprenderán y le enseñarán el camino de la desintoxicación, para que supere la dependencia del tabaco y se libere de todas las enfermedades que provoca. No se rinda ante una cajetilla, las batallas nunca se pierden si uno lleva la victoria grabada en la mente.



Sus decisiones son las que imprimen carácter a las circunstancias de su vida. Por mucho que quieran convencerle, el que lo hace es usted mismo. Si se propone dejar su hábito de tabaco y encontrar una salida a una vida más natural y sana, todo el esfuerzo que haga se verá recompensado. En la intimidad de sus pensamientos, en esos momentos que uno se encuentra consigo mismo, valore todos los argumentos que conoce para tomar una decisión firme que le ayude a dejar el tabaco. Si se lo propone, lo conseguirá.











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SÁNCHEZ AGUDO, L.: Menos Humos. Editorial Planeta Prácticos. 2003















Mandela: Amo de su destino; capitán de su alma.



Nelson Mandela: un buen lider... un lider bueno


Poema INVICTUS  fueron los versos que ayudaron a  Nelson Mandela a sobrevivir durante más de 27 años que estuvo encarcelado.

William Ernest Henley 







En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.

Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.

No obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor.

Ya no importa cuan recto halla sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda:


Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.