/La Trastienda : 2014 La Trastienda : 2014
Steve Jobs, 1955 - 2011

" Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición."

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Llegar a viejo


Dedicado a los que me quieren...

Esta bonita y acertada letra de Serrat, alquimista de mis emociones, hoy día cobra una fuerza inusitada; es un lamento al desagradecimiento, al injusto trato recibido por los que, como dice Serrat, tienen un viejo encima, y no se dan cuenta. 

Es un maltrato de aquellos que no quieren ver que estamos en un momento de transición, y que los mayores, tarde o temprano, ocuparán el lugar que les pertenece por ley; serán los consejeros de los jóvenes, de los que empiezan; un Sanedrín donde el respeto será la base de la vida. El respeto hace crecer a los demás, y por lo tanto a quien lo ejerce.


***El vídeo de Serrat tiene un alegato inicial. Es imprescindible oirlo.



Si se llevasen el miedo, 
y nos dejasen lo bailado 
para enfrentar el presente... 
Si se llegase entrenado 
y con ánimo suficiente... 

Y después de darlo todo 
- en justa correspondencia - 
todo estuviese pagado 
y el carné de jubilado 
abriese todas las puertas... 

Quizá llegar a viejo 
Sería más llevadero, 
Más confortable, 
Más duradero. 

Si el ayer no se olvidase tan aprisa... 
Si tuviesen más cuidado en donde pisan... 

Si se viviese entre amigos 
que al menos de vez en cuando 
pasasen una pelota... 
Si el cansancio y la derrota 
no supiesen tan amargo... 

Si fuesen poniendo luces 
en el camino, a medida 
que el corazón se acobarda... 
y los ángeles de la guarda 
diesen señales de vida... 

Quizá llegar a viejo 
Sería más razonable, 
más apacible, 
más transitable. 

¡Ay, si la veteranía fuese un grado...! 
Si no se llegase huérfano a ese trago... 

Si tuviese más ventajas 
y menos inconvenientes... 
Si el alma se apasionase, 
el cuerpo se alborotase, 
y las piernas respondiesen... 

Y del pedazo de cielo 
reservado para cuando 
toca entregar el equipo, 
repartiesen anticipos 
a los más necesitados... 

Quizá llegar a viejo 
sería todo un progreso, 
un buen remate, 
un final con beso. 

En lugar de arrinconarlos en la historia, 
convertidos en fantasmas con memoria... 

Si no estuviese tan oscuro 
a la vuelta de la esquina... 
O simplemente si todos 
entendiésemos que todos, 
llevamos un viejo encima.

lunes, 25 de agosto de 2014

Ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia.

Brillantes palabras de la actriz Meryl Streep.

Hay mucha identificación con estas espléndidas palabras, que al fin y al cabo es referencia de Libertad. Cuando las leemos, sonreímos levemente y a la vez aprietas los dientes, expresando gestualmente la rebelión que llevamos dentro, agazapada durante mucho tiempo. Se dice que cuando la Dictadura es un hecho, la Revolución es obligatoria...


"Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere.
No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza.


Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme.

Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos.

No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío.

No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.
En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición.
No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar.
Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales.
Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia"


viernes, 27 de junio de 2014

Soy empresario, pero no tengo buenos trabajadores...

Me levanto esta mañana, como siempre, adormilado, y con la suerte, de que si me levanto temprano, es por que voy a ir a trabajar. Casi al instante las neuronas, dicen: "nos tenemos que unir para comenzar el día"; y todas se ponen en pie, remolonas y sin ganas, pero cuando el  agua empieza a mojar el cuerpo, empezando por la cabeza a través de la ducha, las neuronas toman otra actitud, las de vitalizarse y provocar, por pequeño que sea, un brote de motivación, pero no lo consiguen. En un momento dado  las neuronas se encuentran con los mismos detalles del día anterior; es decir: los problemas, las circunstancias que viven otras personas, las que vives tú, las injusticias que se cometen con el débil, las injusticias que benefician al poderoso, las provocaciones del gobernante... Las neuronas se van encendiendo, hasta que un gran numero de ellas se revelan y generan una gran manifestación en el cerebro. Al final dirán que el numero de neuronas era menor que el que decía la organización. La algarabía indignada seguía su avance reclutando nuevas neuronas y gritando consignas reivindicadoras:"SI PRIMERO DECÍS, POR QUE LUEGO MENTÍS",  "SI OS ELEGIMOS POR QUE NOS PAGÁIS CON TIMOS",  y así un largo repertorio de cánticos que no desprendían alegría.


Yo quería mantenerme de espectador, pero me era imposible, si lo que te hace pensar se alborota, padeces. Este núcleo reivindicativo de neuronas se había apropiado de casi todo mi cerebro, solamente me quedaba la reserva que siempre actúa en caso de emergencia para realizar una desconexión total, si el asunto se torna grave. Es un comando de neuronas fieles con tu yo, y que defienden todo lo que vaya en contra de la paz interior.

Mis neuronas reclamantes habían llegado a una conclusión muy lógica e indignante: vamos a ver, tanto trabajadores como empresarios realizamos pagos al Estado, y con ellos ,pagamos muchos servicios e infraestructuras, y además pagamos... ¡¡¡ a los políticos !!! He aquí cuando viene lo lógico: en mi caso soy un trabajador de una empresa que me ha elegido, y por lo tanto por mi trabajo, me paga. Soy el trabajador, y quien me paga, la empresa. Entonces, pensando, pensando... si yo...  he votado en unas urnas a unos señores para que gestionen el devenir de este país, trabajando ...y yo les pago... mmmm ¡¡¡ Ya está !!!, soy empresario de los que he elegido como trabajador. ¡¡¡ Joer!!! soy empresario, no me lo puedo creer. Los políticos son nuestros trabajadores. Pero mis neuronas están indignadas, por que nuestros trabajadores se han amotinado y han creado una fortaleza de medidas que dirigen los designios de nosotros los "empresarios". Su salario es distinto del nuestro, el periodo de cotización es diferente del nuestro, la pensión es diferente de la nuestra, sus privilegios son diferentes de los nuestros, agreden la Constitución. Nuestros elegidos crean leyes que se acercan a la vulneración de los derechos humanos: permiten desahucios, permiten estafas, permiten o provocan que cada vez haya más pobreza, favorece que los bancos sean financiados o rescatados con dinero "prestado" por nosotros, del que no estamos percibiendo ningún tipo de interés, incluso hay trabajadores nuestros que tienen la ética y la moral muy distraída,  muy ligera, y muy perversa, sin escrúpulos. Los mismos que dicen que Hacienda somos todos, dicen que algunos de ellos no, y se llevan el dinero a algún paraíso fiscal, para no hacer Hospitales, carreteras, etc. Tenemos un personal que se esta mereciendo un despido fulminante y sin indemnización, o que esta nos la de a nosotros, a sus Jefes. Se llama a los que no tienen vergüenza , que son unos sinvergüenzas, y algunos (muchos) de nuestros trabajadores lo son.

Nuestro bienestar social depende de estos "trabajadores", y desde hace mucho tiempo dudo que lo consigan, basándome en las múltiples reformas que... qué curioso todas nos machacan. No olvidemos que nosotros tenemos en nuestra mano que sigan o no sigan, independientemente del color que lleven. El pueblo siempre tiene la solución, por supuesto, pacífica. 



lunes, 17 de febrero de 2014

Frase para la reflexión



Del libro Rojo de la Vida de LLuis Bassat









A los 10 años: ¡Cuanto sabe mi padre!

A los 20 años: Mi padre no sabe tanto

A los 30 años: Mi padre no sabe nada

A los 40 años: Mi padre está equivocado

A los 50 años: Mi padre está totalmente equivocado

A los 60 años: ¡Cuanto sabía mi padre!

jueves, 16 de enero de 2014

Ana la Sorda

“Ana la sorda”
"Parecido al tiempo entre costuras"

Este artículo lo escribí hace 10 años


Mi madre fue modista en Tetuán, Tánger y Madrid.

Me presentaré: Me llamo Enrique Román Tovar y nací en Tetuán en el año 1957, por lo tanto, tengo y poseo casi 46 años. Mi tiempo de permanencia en Tetuán fue de muy poca entidad, ya que viví hasta el año 1962 en Tanger y desde allí nos vinimos a España; concretamente a Madrid , lugar donde resido actualmente; es decir tuve poco recorrido en Marruecos. Pero yo no quiero hablar de mí, sino de un personaje extraído de un fragmento del texto que magistralmente Juan García Jiménez realiza de la Travesía de la Sueca,, Febrero de 2000(2ª parte), en el boletín de “La Medina”. Dicho fragmento habla
de mi familia, de mis abuelos. Si me atrevo a escribir es por que dentro de mí siento la necesidad de manifestar algo que ha viajado y viajará conmigo durante toda mi vida, y es el cariño que tuve y tengo a mi abuela: Mí abuela es “Ana la Sorda”, Ana González González; y si algo me incentiva a hacerlo es el artículo de Juan García. Gracias Juan por rescatar de los recuerdos “las hazañas de mi abuela”. Yo sabia que era grande, pero lo sabia desde que nací, pero lo que no conocía es que era grande anteriormente.

Todo empieza en el verano de 2001, cuando recibo una llamada telefónica desde Estepona, lugar de residencia de mis padres y de gran parte de mi familia. ¡Quique! ¿ Sabes que nombran a la abuela y al abuelo en un periódico?. En realidad lo que tenían era una fotocopia de mala calidad de La Medina. Como referencias, y por este orden, de izquierda a derecha: Febrero de 2000, La Medina, Pág 8, el articulo, y para finalizar el autor del mismo, Juan García Jiménez.

Motivado por mis padres Enrique Román y Carmen Tovar y por mi tío Rafael Tovar persona que es nombrada y figura en el texto como amigo de la infancia de Juan García, me pongo a investigar dependiendo de los datos que disponía.

En mis ratos libres me dediqué a indagar lo que realmente quería saber, quien hablaba bien de mis abuelos. Evidentemente, Juan García, era alguien que los conocía muy bien y los apreciaba mucho. Llegar a él sería como  disfrutar de la información que yo no tenía, que era conocer a mi abuela desde la perspectiva de una persona que no fuera familiar suyo, y que supiera de ella por haber vivido en aquellos tiempos en el Barrio de La Sueca de Tetuán. Menciono especialmente a mi abuela por que a mi abuelo lo perdí siendo yo muy niño y no tengo imágenes mentales que me lo hagan recordar.

En fin, cinco días antes de Navidad averiguo que la Medina es un boletín trimestral que tiene como origen una Asociación: “Asociación La Medina”, antiguos residentes en Marruecos y como slogan nostálgico: “Marruecos, aquel país que nos marcó, del que nunca saldremos, aunque nunca volvamos a él”. Y que verdad es. Me dio un vuelco el corazón, había encontrado una publicación
que hablaba de mis orígenes y que iba a ser el vehículo que me haría llegar a Juan García.

Llamo a La Medina, realmente emocionado e inquieto. No hay nadie en ese momento y dejo el recado en el contestador. Conduciendo recibo una llamada al móvil; al otro lado del teléfono, Francisco Trujillo; hablo con él comentándole mi inquietud; a continuación me facilita el teléfono de Juan García. Desde ese día soy socio de “La Medina”; Francisco Trujillo me informó perfectamente de
toda la ilusión que le mueve para estar al frente de La Medina hablándome de proyectos pasados y futuros basados en el recuerdo. Muchas gracias Sr. Trujillo; intento seguir las reglas del dicho “Es de bien nacido ser agradecido”.

Al recibir en mi buzón el boletín se me alegra el día y estoy deseando de llegar a casa para leerlo e informar a mis padres y tíos de las noticias e imágenes que en él aparecen.

Bien, seguidamente, inquieto, marco el número y espero muy emocionado la voz del otro lado. Me identifico y me contesta Juan con una frase que intuía mucho cariño: Esta llamada me la esperaba. Nos intercambiamos recuerdos y le comento que puedo facilitarle el teléfono de mi tío Rafael Tovar: amigo de Juan de la infancia. Gracias a La Medina estas dos personas, perdidas en el tiempo, han vuelto a oírse de nuevo. Mi tío, Rafael Tovar, que regentó el Restaurante Buenas Noches de Estepona, no se lo podía creer, menuda alegría.

Estepona año 1.961
Esa misma tarde Juan García y yo quedamos para conocernos y canjear recuerdos del pasado nostálgico. Quise que ese encuentro en un bar de su barrio quedara inmortalizado. Nos hicimos unas fotos. En definitiva estaba deseoso de conocer por sus palabras, y en directo la crónica benefactora de mí abuela (“Ana la Sorda”). Me hablo de ella magníficamente, ayudaba en todo momento a sus semejantes y sobre todo en el periodo de guerra que padeció nuestra España. Según me iba contando Juan, mi satisfacción era cada vez mayor. Pero el solo podía contar hasta una parte, hasta el momento en que les perdió la pista a mis abuelos y a mi familia; el resto se lo conté yo.


Casa de mi Abuela - Estepona - Calle Horno
Mi abuela no sabía leer ni escribir, pero ella suplió esta carencia con su sabiduría popular y su buen hacer para con los demás. Ana la sorda tuvo 8 hijos con sus correspondientes nietos, entre los que estoy yo. Siempre nos educó a los nietos con cariño y con sonrisas. En Marruecos era “Madre Coraje”, en España: “Abuela Coraje”. Intentaba siempre mantener unida a la familia. Cada uno de sus hijos estaba en una provincia distinta, unos en Madrid, otros en Granada, otros en Málaga y otros en Algeciras; para todos tenía en el año una visita, o dos. Siempre era bien recibida. Vivía en Estepona, en su casita de la calle Horno nº 6, su casa y la de todos. Casa que arregló con mucho cariño. Cuando ibas eras agasajado hasta el máximo, colmándote de mimos. Era una de esas personas que atraían por su bondad y por su buen humor, una persona positiva. Los nietos, sus nietos, éramos su vida.

Ana la Sorda, mi abuela, murió el 23 de Febrero de 1.982 en su casa de Estepona rodeada de sus hijos y nietos. Con lagrimas en los ojos, los nietos nos miramos, como diciendo ¿ Y ahora, qué? . ¿Qué hacemos sin ella?

El tiempo ha pasado y siempre que voy a Estepona, me paso por su casa, en la calle Horno, y lanzo un beso al balcón. ¡¡Por ti abuela!!.

Enrique ROMÁN TOVAR.

Nota: Sin La Medina y sin Juan García, yo no hubiera podido homenajear a
mi abuela con este artículo.